Cantalejo: La ciudad se vistió de toreo de arte en exaltación a la fiesta nacional

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Por Pablo Pastor (El Adelantado de Segovia).

Curro Díaz, de blanco y oro, metisaca y estocada corta delantera (saludos) y pinchazo y estocada (dos orejas).
Jesús Martínez “Morenito de Aranda”, de azul marino y oro, estocada y descabello (oreja) y estocada (oreja).
Víctor Barrio, de grana y oro, estocada (dos orejas) y estocada ( dos orejas).

Los tres espadas fueron paseados en hombros con salida de esa guisa por la puerta grande.

Ganadería: De la ganadería de Herederos de Martínez Pedrés, muy bien presentados y de juego dispar. Regular el que abría plaza; mansote y sin problemas, flojo y con buen pitón izquierdo el segundo; bueno por noble y repetidor el tercero; con clase y algo flojo el cuarto; válido con irregular embestida el quinto; y de parecido comportamiento el que cerraba festejo y feria.

La plaza: Registró algo más de media entrada. Presidió correctamente José Antonio Sanz, alcalde de la ciudad de Cantalejo. La reina de las fiestas y damas de honor en el lugar habitual junto a quintas y quintos.

La segunda de las dos corridas programadas de la feria taurina de Cantalejo tuvo momentos de intensidad torera a cargo de los componentes de la terna, toreros de diferente signo artístico, pero todos ellos con sello de calidad demostrada en la tarde del domingo con dosis de alto bagaje torero que divirtieron y emocionaron a la concurrencia.

VÍCTOR BARRIO

Vimos, observamos, evaluamos y admiramos al Víctor Barrio que deseamos siempre observar, valorar y admirar en el ruedo. Apostura, galanura, valor sin alardes inútiles y mucha torería, mucha torería. Cuatro superiores lances con revolera. Galleando por chicuelinas llevó al toro al caballo. Excelente y lucido segundo tercio a cargo de Miguel Martín y Alberto Zayas, ambos saludando destocados al respetable. En el centro del redondel, Víctor con toreo suave y mandón, recitando el toreo en redondo con plasticidad y ritmo. Con la mano zurda instrumentó naturales que el toro tomaba venciéndose ligeramente. Lentos los muletazos por el otro pitón, poniendo estética, mano baja y ligando con temple. Hubo composición en la ejecución de esas series y cadencia en el bagaje con quietud en todo momento, sin arrugarse. Clase torera que se dice. Dos orejas.

Y con el que cerraba plaza y feria, larga cambiada como saludo y superiores verónicas abierto el compás y quite por chicuelinas con revolera. Los olés tronaron en el ámbito taurino. Toreo templado en el ritmo y la cadencia. Hermoso y largo pectoral de pitón a penca. Reticente el burel, permite no obstante desgranar el toreo fundamental al espigado torero que quiso y supo torear con magneficencia en labor plena de estética y toreo noble de ricos matices. Baja la mano en una segunda fase, mejoró considerablemente y sacó a relucir esa vitola que le distingue como torero de clase y enjundia. Válidos los muletazos por el pitón izquierdo y por consideración generalizada, digamos que la irregularidad que hubo en determinados momentos, se debió a esa embestida irregular del morlaco. Víctor estuvo soberbio toda la tarde alcanzando un éxito relevante y altamente valorado. Dos orejas más.

Fuente: El Adelantado de Segovia
Fotos: Raquel Sepúlveda